Córtense las migas preferentemente con pan de dos ó tres días. A lo largo del pan y con cuchillo ó navaja bien afilada se dan una serie de cortes perpendiculares y todo lo unidos que se pueda s fín de que resulten delgadas; cuando tod el lardo del pan esta así marcado,se dá un corte horizontal como quien corta sopa y sobre una servilleta se recogen la multitud de pedacitos que caen y que son las migas de pan propiamente dichas. Cuando se tienen las necesarias se les pone la sal que se considera precisa y se las riega con agua limpia y fresca, atando despues bien apretadas las cuatro puntas de la servilleta, a fin de que se humedezcan por igual y se penetren de sal.
Póngase al fuego una sarten de capacidad suficiente y en ella se frien unos torreznos, de buen tocino, a ser posible de la papada del cerdo, que dejaran grasa abundante en la que se freiran unos dientes de ajo y un poco de pimentón dulce ó picante á voluntad.
Hecho esto se pone las migas en la sarten y con fuego muy vivo se frien, cuidando de agitarlas con cuchara de madera, hasta que han tomado un color uniforme y se han tostado sin quemarse. Comanse bien calientes. Rseulta un desayuno, sano y agrdable.
Si en el momento de ir a comer las migas se bañan en buena leche, se tendran migas canas.
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